Hoy me han hecho esta magnífica pregunta y me gustaría responderla, o más bien ayudaros a que vosotros mismos la respondáis, compartiendo una anécdota de la clase de ayer...
Partimos de un grupo heterogénos de niños y niñas con edades comprendidas entre los 3 y los 8 años. Se acercan los carnavales y hemos decidido hacernos unos disfraces para celebrar una fiesta (cualquier ocasión es buena para una celebración).
Con la intención de proporcionarles herramientas a la hora de plantear, pensar y desarrollar un proyecto, les propuse que reflexionaran sobre su disfraz: ¿de qué me voy a hacer el disfraz?, ¿qué prendas tengo en casa para utilizar?, ¿qué necesito hacer, con qué materiales lo voy a hacer?... Cuando reflexionamos sobre estas preguntas, los demás pueden hacernos sugerencias y aportaciones para ayudarnos a tomar una decisión.
En el grupo hubo niños que tenían clarísimo su disfraz y cómo lo querían y niños que no tenían claro ni siquiera si querían hacerse un disfraz...(el motivo para mí era obvio, por esto existe la Escuela de Creadores) ¿quiénes pensáis que lo tenían claro?...os doy una pista: la edad es la clave.
Los más pequeños, los que aún no han empezado a primaria, tenían clarísimo su disfraz y no temían arriesgar con los materiales...¿cuál es el límite? ¿quién me lo pone? en la Escuela de Creadores el límite lo ponen ellos y si arriesgan con un material y sale mal...obtienen un aprendizaje de su propia experiencia. ("Cuando se innova, se corre el riesgo de cometer errores. Es mejor admitirlo rápidamente y continuar con otra innovación" Steve Jobs)...Los más mayores, aún teniendo más habilidad para trabajar con los materiales y disfrutar así de un abanico mucho más amplio para crear su disfraz, tuvieron mil dudas y tardaron mucho más tiempo que los pequeños en decidirse, eso sí, cuando era el turno de los pequeños los mayores hacían mil aportaciones y aportaban ideas brillantes para sus disfraces (ideas que no eran aceptadas por los pequeños quienes lo tenían todo muy claro)... ¿qué sucede aquí?
Os permito que saquéis vuestras propias conclusiones y yo me limitaré a responder la pregunta que me hicieron desde mi humilde (auqnue dilatada en el tiempo) experiencia.
No se aprende a ser creativo, nacemos siendo creativos, si el ser humano no fuera creativo ¿cómo habría evolucionado?. Si nacemos siendo creativos, ¿por qué lo perdemos? Porque aprendemos muchas otras cosas, unas más valiosas que otras, en detrimento de nuestra creatividad. Nos enseñan a repetir lo descubierto, estipulado y etiquetado como lo "correcto", "normal", "lo que siempre ha funcionado"..¿qué sucede? que seguimos evolucionando y el sistema de "enseñanza" (formal e informal) continúa con "lo de siempre"
Para ser creativos los adultos y los niños "mayores" necesitamos desaprender, desaprender a juzgar y a juzgarnos, desaprender a que el error es el fracaso, desaprender a ponernos límites y a no salirnos de ellos...y con ello, aprenderemos a desaprender.

¿Creéis que al desaprender nos volvemos menos capaces? Yo, al igual que
Alvin Toffler, no:
“Los analfabetos del siglo XXI, no
serán aquellos que no sepan leer y escribir, sino aquellos que no puedan
aprender, desaprender lo aprendido y volver a aprender.” – Alvin Toffler
Finalizo esta extensa entrada con una última aportación, esta vez de un tal Eduard Punset (¿os suena de algo este nombre? jejeje):
"Desaprender la mayor parte de las cosas que nos han enseñado es más importante que aprender"